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Un cigarro bueno siempre se quema uniformemente. Falso.
Aunque esta afirmación tiene una base de verdad, no es menos cierto
que hay buenos habanos que en determinadas circunstancias, como fumarlo
al aire libre, o apresuradamente, pueden arder de manera desigual.
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Los cigarros de capa oscura son más fuertes que los claros.
Falso. La capa es la parte más vistosa, pero supone un por
ciento muy pequeño de todas las hojas que componen un cigarro, por
lo que son las hojas internas las que le darán o no la fortaleza.
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Los habanos pequeños son más suaves que los grandes. Falso.
Suele ser al contrario, más fuertes que los grandes y también
menos aromáticos.
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Un habano sólo sabe bien encendido con fósforos de madera.
Falso. Como dicen los tabaqueros cubanos, la candela
no tiene sabor; suscribimos esto con algunos matices. Excepto
las velas o los mecheros de gasolina, el resto de encendedores no
transmiten ningún olor al cigarro.
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Los cigarros de los campesinos son mejores que los de
las fábricas. Falso. Son mucho peores; no siguen los cuidados
procesos que hacen único al habano, ni los campesinos, por lo general,
son buenos torcedores.
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