José Pírfano
pregunta a Armando Cristóbal
Al
igual que Julio, el protagonista de su novela detectivesca más
famosa, investiga una compleja trama para terminar reforzando su fe
en los valores humanos y culturales, ayúdenos usted a caminar
dentro del conjunto de las artes cubanas, y facilítenos pistas
para disfrutarlas.
Desde hace unos meses estoy haciendo una encuesta sobre las mejores novelas
de Cuba. Empezaré preguntándole por ellas.
- "El siglo de las luces",
de Alejo Carpentier. ¿Merece la pena leerla?
Se encuentra por encima del resto de
sus novelas, a las que de una u otra manera sirve de marco; por eso, en
mi ensayo "Un tema cubano en tres novelas de Alejo Carpentier" escribí el
siguiente juicio: "... ese texto prodigioso, magistral reconstrucción de época
y lenguaje, homenaje a la novelística decimonónica europea, de virtualidad
contemporánea, profunda reflexión sobre el papel de las ideas en la vida
de los hombres, narración erudita y brillante hasta producir
vértigo y ahogo, en su acción alternativa (como péndulo implacable)
entre Europa y América en tiempos de revolución, con su final abierto e
impredecible, signado por el soberbio acto de Sofía, con su epicentro en
el Caribe, es (por sobre todo) una mirada al sesgo sobre la Cuba de los
siglos XVIII y XIX. (...) Y seguramente, debido a ello, enlace magistral,
gozne sobre el que gira en su especificidad artística, el conjunto de épocas,
temas y estilos de toda su novelística. (...) Verdadera obra maestra que
cierra y abre períodos e ideas".
- "Paradiso" de Lezama, ¿difícil?
Requiere una lectura activa y no un simple entretenimiento
contenidista. Lezama se propone alcanzar "un mundo", el de una familia
cubana (como la suya) en tres generaciones actuantes simultáneamente, en
un momento particularmente difícil de la realidad nacional. El lector debe buscar sus
propias referencias extraliterarias, e ir aprehendiendo desde una lectura
sensorial una de las maneras esenciales del "ser cubano",
sin explicaciones previas.
Además, no debe olvidarse que el uso de metáforas
y otros tropos, y el tratamiento del texto en cuanto a narración, diálogos
y otros recursos de la prosa, pertenecen en este caso no a un "novelista" sino
a un poeta.
Pero no diría que esto reafirme el carácter "difícil" de
su lectura; por el contario, la enriquecen.
- "Presiones y diamantes" de
Piñera, ¿entre Sartre y Camus?
Virgilio Piñera es un acontecimiento
impar. Su obra como poeta, narrador, ensayista y dramaturgo
resulta una de las más originales y sugerentes de la literatura cubana.
Si un poema como "La isla en peso" es insoslayable en cualquier antología
de la poética nacional, y sus "Cuentos fríos" o una novela como "La
carne de René" muestran sus méritos como narrador, mayor relieve
aún adquiere su teatro: "Electra Garrigó" constituye uno de los verdaderos
mitos literarios cubanos, junto a la "Cecilia Valdés" de Villaverde
en el XIX.
Por otra parte sin dejar de valorar su
aproximación a la filosofía existencialista,
lo cierto es que ello sólo ocurre durante una etapa.
La escritura de Virgilio transitó hacia formas muy específicas de realismo.
Además también utiliza recursos del surrealismo, manifestaciones anticipadas
del teatro del "absurdo", e incluso del de la "crueldad". A esto debe
añadirse la presencia del humor.
Por todo ello, más allá de lógicas coincidencias
puntuales con Camus, es con Sartre con quien pueden encontrarse numerosos
puntos de contacto.
- "Los pasos perdidos" de
Carpentier, ¿gana con el tiempo?
Son muchas las ocasiones en que el autor y su
obra se adelantan a la sensibilidad sociológica
de la época; e incluso una misma obra recibe lecturas diferentes según
cambian las condiciones, sean literarias, generacionales o de época. En "Los pasos perdidos", el éxito resultó inmediato desde su primera edición.
Como recordara en su momento el propio autor: "Mi
personaje viaja por el Orinoco hasta las raices de la vida, pero cuando
quiere reencontrarlas ya no puede, pues ha perdido la
puerta de sus existencia auténtica. Esta es la tesis de la novela..." Resulta
explicable que lejos de encontrarse agotada, gane en profundidad filosófica
si se quiere.
- Una reciente: "Maldita
danza" de Alexis Díaz Pimienta
Para su lectura es necesario entendérselas con
numerosas paradojas, deconstrucción de tópicos y juegos de palabras, que
no sólo son la sustancia literaria, sino valiosos instrumentos para comprender
la historia que nos cuenta: una mulata cubana que estudia un Master de
musicología en Madrid. El lector se ve obligado a analizar la
vida de esta mujer, antes, durante y (sobre todo) después de esa experiencia.
Conocerá a su eterno enamorado, "El salvaje", el del falo tremendo y el "gatillazo" constante.
Y parte de la vida del complejo mundo de los inmigrantes del barrio de
Lavapiés. Es una muestra de la narrativa cubana contemporánea: madura,
desenfadada y universal.
- Otras
De Lisandro Otero hay
que resaltar su trilogía que integran las novelas "La situación", "En ciudad
semejante" y "El árbol de la vida", con un estilo realista no exento de
la influencia de la literatura estadounidense de entreguerras.
Otro narrador importante es José Soler
Puig, quien logra ofrecer en sus novelas, sin tipicismos
ni costumbrismos trasnochados, una recreación de la realidad con las
particularidades del oriente cubano, mediante un extraordinario manejo
de recursos narrativos; así, "El pan dormido".
Habría que referirse a Enrique Cirules,
especializado en la obra de Hemingway, así como en la presencia de la mafia
estadounidense en la isla en los años 40 y 50.
Aprovecharé para mencionar en la ensayística y
la crítica a José Antonio Portuondo, cuyo pensamiento
estuvo presente durante décadas en el estudio y la valoración de la literatura
hispanoamericana, la estadounidense (que conoció de primera mano) y la
cubana.
- Alguna de detectives
"Joy", del uruguayo-cubano Daniel
Chavarría, donde demostró su alto relieve literario sin
dejar de realizar una escritura disfrutable para la generalidad de
los lectores.
De Luis Rogelio Nogueras,
brillante poeta, narrador y ensayista, sus novelas "Y si muero mañana" y "Una
flor para Maura", que continúan siendo demandadas por el público.
También, Ignacio Cárdenas Acuña,
con su "Enigma para un domingo", asumida dentro de los moldes de la novela
negra de estirpe estadounidense.
- Martí, literato completo. ¿En
qué género le gusta más?
Martí es un caso singular. Su condición humana
era excelsa y, a pesar de los sacrificios que debió hacer, de los sufrimientos
que le atenazaron y de la múltiples limitaciones que se autoimpuso éticamente,
no dejó de disfrutar intensamente el vivir. Uno de sus grandes placeres
fue el conocimiento en sus diversas formas, y
entre ellas, la cultura artística y la literaria.
Apenas adolescente ya había escrito poemas muy
estimables y una obra de teatro. Fue un excelente traductor de varias lenguas
y desarrolló una extensa labor periodística. Sin embargo, el objetivo primordial
de su vida (la independencia de su país) le hizo ser muy reticente en el
cultivo de géneros que no contribuyeran a ese propósito. De este criterio
sólo se salvaron algunas de sus producciones poéticas.
Es en los géneros "ancilares" donde alcanza algunos
de sus momentos más excepcionales: la crónica periodística, la oratoria,
los ensayos (destaco el titulado "Nuestra América"),
la crítica literaria y artística (como las dedicadas a Emerson
y a Goya), y su epistolario, incorporan joyas antológicas
del idioma, y donde su lectura me produce mayor satisfacción reflexiva.
- Fernando Ortiz, polígrafo
pionero, ¿quién ha tomado el relevo?
Resulta difícil continuar la ampliación de su
multiplicidad de saberes por una sóla persona. Por lo general, el verdero
relevo es múltiple; y dos nombres son indispensables:
Lidia Cabrera, cuentista
excelente e investigadora de las raices y la presencia de origen africano
en Cuba. En "El Monte" supo desentrañar toda su magia y misterio.
Miguel Barnet, alumno
de Ortiz, además de apreciable poeta y autor de una de las novelas-testimonio
más famosas del mundo, "Memorias de un cimarrón". También privilegia el
costado africanista que caracterizara parte de la obra de Ortiz.
También las Fundaciones y las Universidades tiene
como objeto el estudio de la gran diversidad del espectro etno-social cubano.
- Eliseo Diego, ¿el gran
poeta cubano?
Conocí y trabajé con Eliseo, y la cualidad que
mejor pude apreciar en él fue su condición humana, teñida de la mayor modestia:
no hubiese aceptado el artículo determinado para valorar su poesía, y menos
por el sentido comparativo que se establece.
Sin embargo, es indudable que desde que publicara "En
la Calzada de Jesús del Monte", Eliseo vino a incorporar
al parnaso cubano una voz distinguida, genuina y propia. Quizá la tranquila
reflexión, la lejana resonancia de un Fray Luis de León
o de un Jorge Manrique le otorgan una originalidad poco común en la
poesía de la isla.
- Díganos otros
Es indispensable mencionar algunos del XIX: Gertrudis
Gómez de Avellaneda, voz femenina indispensable; José María
Heredia, primer romántico cubano; Julián
del Casal, precursor e iniciador del modernismo americano;
y la obra en pleno de José Martí.
En el siglo XX, Nicolás Guillén merece
capítulo aparte. Se dio a conocer con su famosísimo "Motivos de son", expresión
de la identidad y la problemática de la población de origen africano o
mestizo, aunque posteriormente se alejó de tal corriente hacia objetivos
más amplios, diversos y profundos. Su militancia social y política enriqueció su
estilo poético, y le hizo afín a sectores extensos de la población
sin menoscabo para su literatura. Nunca dejó de ser un estudioso tanto
de los clásicos de la época de oro, como Góngora o Quevedo, de la tradición
cubana, como Martí, y de sus contemporáneos, como Neruda, Langston
Hughes o García Lorca.
Habría que considerar también a Regino
Pedroso, Lezama Lima, Rafaela Chacón Nardi, Eugenio Florit, Jesús Orta
Ruiz, Luis Suardíaz, César¨López, Carilda Oliver, Reina María Rodríguez,
Roberto Fernández Retamar, Nancy Morejón o Waldo Leyva.
- Lezama, ¿entre Góngora
y Joyce?
Góngora, por supuesto. Aunque no dejase de utilizar
algunos de los recursos expresivos joyceanos, los respectivos mundos literarios
son muy distintos; quizá también habría alguna interesante vinculación
subyacente al fenómeno religioso católico.
En cambio, el engarce de Lezama con la tradición
poética cubana y con la de los grandes modernos y clásicos
de la lengua, y la asimilación de otras tradiciones
(la francesa, la asiática) son tan fuertes que constituyen uno de sus
sellos de identidad.
- Virgilio Piñera, el mejor
dramaturgo
Absolutizar de tal manera implica riesgos muy
serios, pero no tengo dudas de su excelencia. La dramaturgia de Piñera
sobresale incluso por encima de su obra en otros géneros. Gracias a dos
de sus características: su intuición para aprehender
y plasmar el hecho escénico en cualquier circunstancia, y su conocimiento
de las dramaturgias nacional y extranjera, clásica y contemporánea. "Electra
Garrigó", "La boda", "El gordo y el flaco", "Dos viejos pánicos" o "Aire
frío" constituyen la mejor demostración de este criterio.
- Teatro infantil, ¿a quién
hay que felicitar por su gran actividad?
Ante todo, hay que conectarlo con una fuerte y
rica tradición. El cuento "La muñeca negra" y el poema "Los dos príncipes",
ambos de Martí, Dora Alonso con
su "Pelusín del monte" o su fabuloso "El cochero azul", Mirta
Aguirre con sus juegos y canciones, Exilia Saldaña con
su visión poética, y Menéndez Alberdi, contribuyeron
a conformar un estilo y estimular la aparición
de grupos teatrales.
El desarrollo editorial de los años sesenta, con
mención especial a "Gente nueva", dedicada a
la publicación de textos de todo género para niños y jóvenes, no puede
ser desconocida. Tampoco, la labor de los creadores de "comics" o de los
cineastas del dibujo animado, especialmente Juan Padrón con
su simpáticamente "criollo" Elpidio Valdés.
Y los colectivos artísticos, como el lamentablemente
desaparecido Guiñol Nacional de los Hermanos Camejo, también han sido determinantes.
- En pintura, ¿el que no
es de lam es de Portocarrero?
Pues no, se puede ser de ambos o de ninguno. La
irrupción de las llamadas vanguardias artísticas puso de golpe a la plástica
cubana "al día". Los "Maestros" continúan vigentes en todos los órdenes,
pero, además de Lam y Portocarrero, hay que mencionar a Eduardo
Abela, Fidelio Ponce, Víctor Manuel, Carlos Enríquez, Raúl Corratgé, Cundo
Bermúdez, Raúl Martínez, Amelia Peláez, Antonia Eiriz, Fayad Jamís, Sandú Darié,
Mirta Serra, Servando Cabrera o Acosta León. Las opciones
son muchas, del expresionismo al tachismo, del abstraccionismo al neo-figurativismo,
del hiperrealismo al pop-art, del arte perecedero al realismo sucio, de
la pintura de caballete a las "performances", de las instalaciones al muralismo...
- ¿Cuales son los pintores
actuales que más le interesan?
Sigo de cerca la labor del holguinero Cosme
Proenza; no deja de fascinarme la creciente madurez de Roberto
Fabelo, Flora Fong, Tomás Sánchez, Zaida del Río y Nelson Domínguez.
De lo más reciente, José Pérez Olivares, Kcho, Minerva
López, Tania Bruguera, entre otros.
- Escultura, ¿sólo Rita
Longa?
No, tampoco. Hay que reconocer una obra tan valiosa
y sistemática como la de Florencio Gelabert, Estopiñan, Teodoro
Ramos o Juan José Sicre, algunas de cuyas piezas, además
de las de Rita Longa, prestigian el entramado
urbano de La Habana y de otras ciudades cubanas y foráneas. En la contemporaneidad, José Villa
Soberón, Kcho, Agustín Drake y José Delarra poseen un importante
papel.
- ¿Es el ISA. el gran edificio
del siglo XX cubano?
Tanto por el sentido simbólico de asumir un espacio
privado y elitista para devolverlo a un uso comunitario como centro superior
de las artes, como por la indudable imaginación y audacia en
el diseño, hasta el sentido practico (no practicista) de la verdadera arquitectura,
en el uso de materiales y técnicas posibles y adecuadas para interpretar
el diseño, el ISA constituye uno de los grandes monumentos arquitectónicos
del período revolucionario.
- Díganos otros
El Capitolio Nacional,
con su estilo neoclásico se corresponde a un fuerte momento constructivo
en toda la isla y se integra al período denominado "ecléctico". Por cierto,
es muy común escuchar que se trata de una réplica del existente en Washington;
en realidad, ambos (y otros muchos) se inspiran en el original romano.
El de La Habana es de mayor monumentalidad y riqueza artística y decorativa.
También destacan las antiguas construcciones de
las asociaciones de asturianos (hoy, Museo de Bellas Artes)
y gallegos (en la actualidad Gran Teatro de La Habana),
el edificio del FOCSA y el Hospital
Ameijeiras son expresión de la ingeniería más moderna y del
diseño arqitectónico funcionalista, el restaurante Las Ruinas del
Parque Lenin es una joya en cuanto a la integración en el entorno, la Villa
Panamericana, la Plaza de la Revolución (con
edificios emblemáticos como la Biblioteca y el Teatro nacionales) y el
conjunto Pabexpo-Palacio de las Convenciones-Hotel Palco.
En los últimos años, el desarrollo turístico ha incorporado hoteles, centros
comerciales y cívicos de indudable valor.
- ¿Ballet Nacional o Ballet
de Camagüey?
Si en algo existe unanimidad entre los especialistas
es que el baile es una manera de ser natural del cubano.
Es por eso que un proyecto como el del Ballet "Alicia
Alonso" pudo concebirse y echarse a andar en un país
pequeño y pobre. El contar desde el inicio con una genial ballerina,
un maestro y director como Fernando Alonso,
un coreógrafo como su hermano Alberto y un
grupo de bailarinas con una formación clásica adecuada, contribuyeron
a tan audaz objetivo.
Pero tampoco hay que olvidar que ya existía una
trradición de ballet clásico en La Habana y que del proyecto participaron
compositores como Carlos Fariñas y Juan
Blanco, o importantes pintores como René Portocarrero.
Muchas décadas después se funda el Ballet
de Camagüey con el propio Fernando Alonso como director,
con un grupo de bailarines (ya, hembras y varones) formados en las
nuevas Escuelas de Danza y el método de esa "Escuela Cubana de Ballet" y
Alicia Alonso como paradigma. Se trataba de un retoño del ya conocido
como Ballet Nacional de Cuba, con algunas
similitudes y diferencias.
No ha sido este el único renuevo danzario, desde
el Ballet de la Televisión Cubana hasta grupos
contemporáneos, de la llamada "danza moderna" y compañías folklóricas;
todos interactúan desde la formación técnica hasta la participación conjunta
en el Festival Internacional de Ballet de La Habana.
- "Memorias del subdesarrollo", ¿la
gran película cubana?
Es la gran película de Tomás Gutiérrez Alea y
una de las más importantes del cine cubano, pero no la única. "La última
cena" del propio "Titón", "Historias de la Revolución" de
Julio Gª Espinosa y "Lucía" de Humberto Solás
no se pueden olvidar.
- "Fresa y chocolate": para
mí, sobrevalorada
El problema de la valoración en el arte es la
inevitabilidad de que factores extra-artísticos influyan, al menos durante
un tiempo.
Los análisis han situado este film en su
justa dimensión. No es la gran obra de "Titón",
ni pueden desconocerse la permanencia de sus mejores características
y los valores novedosos con que se trata un tema polémico. Hay que
recordar, además, que contó con un guión y un relato original de Senel
Paz, la música de José María Vitier y
los intérpretes Mirta Ibarra, Jorge
Perugorría y Vladimir Cruz.
El tema central (el desencuentro entre determinados
sectores de la sociedad, indiferentes o alejados del proceso revolucionario,
y otros, participantes de este proceso) que constituye una de las razones
por las que se ha originado la emigración desde la isla, es importante
y actual. Pero, más allá de sus valores pasó a convertirse
en pretexto para debates puramente ideológicos.
Al margen de todo esto, se trata de una excelente
muestra de la capacidad de su realizador.
- ¿Otras?
Por razones diversas, "Un hombre de éxito", "Cecilia" y "Miel
para Ochún" de Solás; "Aventuras de Juan Quinquín" y "Reina
y rey" de García Espinosa; "La bella del Alhambra" de Pineda
Barnet; "Papeles secundarios" de Orlando Rojas; "El
hombre de Maisinicú" de Manuel Pérez; "Ustedes
tienen la palabra" de Manuel Octavio Gómez; "El brigadista" de Octavio
Cortázar; "Los pájaros tirándole a la escopeta" de Rolando
Díaz; "Adorables mentiras" de Chijona; "Ché" de Miguel
Torres; "La vida es silbar" de Fernando Pérez;
o "De cierta manera" de Sara Gómez.
- Sergio Corrieri,
actor: ¿alguien a su nivel?
Desde "Memorias del subdesarrollo", "El hombre
de Maisinicú" y el serial "En silencio ha tenido que ser", el prestigio
de Corrieri creció hasta situarlo como actor paradigmático. Sin embargo,
no se puede olvidar su larga trayectoria teatral, en proyectos cono "Teatro
Estudio" o "Teatro Escambray". Estos colectivos y el legendario Teatro
Universitario permitieron la proyección de varios actores y actrices.
Además, destacaría entre los viejos desaparecidos,
a Enrique Santiesteban, Antonia Hernández, Helmo Hernández y Violeta Casals.
Posteriormente, Raquel Revuelta y
su hermano Vicente, gracias a quienes se ha conocido
en Cuba casi todo el teatro de Becket, Ionesco, Brecht, Albee, Williams
y otros. Tampoco pueden dejarse de mencionar Berta Martínez, Verómica
Lyn y José Antonio Rodríguez.
- En fotografía, ¿qué significa
Korda?
No sólo la mítica foto del "Ché", sino una larga
y sofisticada etapa de excelente fotografía, iniciada como publicista,
con modas y modelos, y después de fotógrafo-acompañante de Fidel Castro,
con una extraordinaria utilización del blanco y el negro,
y una expresividad llena de humanidad, que continuó hasta
la submarina-científica.
- ¿Y Chinolope?
Lo conocí hace años y tengo como joyas, algunas
de sus fotos, especialmente aquella en la que imbricó el rostro del "Ché" en
la silueta del continente americano. El Chino es el cronista de
lo popular cubano, especialmente en el ámbito del espectáculo.
- Ignacio Cervantes, ¿Chopin
cubano?
Y más aún, Schumann, la técnica y el espíritu
de las escuelas nacionales del romanticismo europeo. El hecho de que en
la colonia caribeña del XIX, poblada por españoles y africanos, se produjera
un mestizaje cultural es la base para la aparición de Cervantes. No sólo
porque es su manifestación culta en la Europa no española la que se constituirá en
integrante esencial, sino por la cadencia que
derivaba de los ancestros africanos, y la metamorfosis a través de la propia
España, en tradiciones como la árabe, la gitano y la flamenco, en esa "ida
y vuelta" entre las dos orillas atlánticas; además de las danzas de salón
(francesas e inglesas) que se amulataban en las casas de baile de negros
y mestizos libres. Sobre un conjunto tan heterogéneo surge
una tradición que no sólo pertenece a Cervantes, sino también a Manuel
Saumell.
Tal desarrollo transcultural pasó a identificar
una nacionalidad en surgimiento, seña para la construcción de una nación.
Cervantes es la egregia manifestación de esa tradición,
que ha dado frutos como las danzas "criollas", la contradanza, el danzonete
y el danzón, y a partir de este, el chachachá y el mambo, o la "pianística" de Ernesto
Lecuona, Frank Fernández o José María
Vitier. E incluso, en compositores sinfónicos no cubanos,
como Samuel Gotchald o Aaron Copland.
- ¿A qué se debe la explosión
de grupos de música barroca como "Ars Longa" o "El Gremio"?
Por una parte, al retorno mundial de disfrute
del barroco. Por otra, a la expansión en la enseñanza musical y el altísimo
nivel alcanzado. Hay que reconocer, además, un factor extramusical:
el profundo proceso de restauración, en la urbanística y la arquitectura,
de los antiguos núcleos urbanos coloniales en Cuba.
Ello ha estimulado y requerido la existencia de
grupos dedicados a la interpretación (y hasta la escenificación) de música "antigua".
- Esteban Salas; hay quien
dice "no sé quien era"
Resulta sorprendente que un compositor de música "clásica" de
los méritos de Salas aparezca en el siglo XVIII,
en una colonia española del Caribe. Desde que Alejo Carpentier descubriera
las primeras partituras en la Catedral de Santiago de Cuba, el asombroso
fenómeno no ha dejado de crecer. Evidentemente, para muchos ya no es un
desconocido. Baste como ejemplo la labor que ha hecho el coro cubano "Exaudi" de María
Felicia Pérez.
- Leo Brouwer
Brouwer comenzó en los cincuenta com guitarrista,
tanto solista como acompañante, que interpretaba desde piezas populares
a "clásicos". En los sesenta se incorporó al Grupo de Experimentación Sonora
del ICAIC; allí, junto al director de orquesta Manuel Duchesne, a
los cantautores Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Sara González, al "jazzista" Emiliano
Salvador y algunos más, contribuyó a conformar un universo
sonoro contemporáneo en la isla, e incursionó en la composición
para filmes, mostrando una cualidad para lo que hoy se conoce como "fusión".
Pero lo que le otorgó popularidad y prestigio
internacionales fue su peculiar relación con la guitarra. Si como intérprete
cubrió una de las más brillantes carreras de su instrumento, y como
promotor, trabajó en el Festival Internacional de Guitarra, su dedicación
a la dirección orquestal, y, sobre todo, a la composición,
corona al más espléndido nivel su trayectoria.
Es inevitable mencionar su "Elogio a la danza",
el "Decamerón negro", "La tradición se rompe, pero cuesta abajo..." o su "Concierto
de Lieja".
- ¿Silvio o Pablo?
Silvio y Pablo, porque no son alternativos sino
complementarios. Cuentan con muchos puntos comunes:
excelente formación musical, talento, utilización desprejuiciada de todo
tipo de música, marcado acento popular de gran elegancia, y la guitarra
como acompañamiento. Pero lo que les caracteriza son las diferencias
dentro de esa comunidad: Pablo, venido del mundo sonoro urbano;
Silvio, empapado en sonoridades del entorno rural. Pablo acude cada vez
más a pequeños conjuntos de jóvenes intérpretes, Silvio, a grupos
mayores y formatos experimentales muy diversos. Las composiciones de Pablo
se han desplazado hacia la exploración de otros ritmos populares latinoamericanos;
en Silvio ha primado el desarrollo de una cancionística muy propia, articulada
con formas muy elaboradas de la música culta y el "lied" de concierto.
En las letras, Pablo tiende a ser más directo, más cercano a lo tradicional
de la "vieja trova cubana", en tanto Silvio acude al acerbo poético continental,
y a las metáforas y tropos cultos.
Obras como "Para vivir", "El breve espacio en
que no estás" o "Yolanda" de Milanés, y "Ojalá", "La era está pariendo
un corazón" o "Mi unicornio azul" de Silvio, constituyen piezas
antológicas del cancionero mundial, distintas pero inseparables.
- ¿Beny Moré o Los Van Van?
Hay entre otras cosas, épocas diferentes.
Beny fue un genio popular, sin estudios específicos,
que dependía de su prodigioso sentido auditivo y
de los excelentes arreglistas que colaboraron con él. Participó con Pérez
Prado en la introducción del "mambo" en México y, por esa vía, en su expansión
mundial. Una versión suya de la "Jazz band" (de origen estadounidense,
pero con una fuerte presencia de percusión cubana) le permitió una gran amplitud
de repertorio que siempre poseía un sello muy propio.
Formell (director de Van Van) ha dedicado su labor
profesional, sobre los estudios musicales realizados, a componer obra propia
y crear géneros bailables identificadores de su orquesta,
que lo mantiene en permanente renovación.
Los bailadores no han desechado ni al Beny ni
a Los Van Van; pero no los consideran intercambiables, según la generación
a que pertenezcan.
- ¿A los intelectuales cubanos
les gusta bailar?
Me parece que sí. Para mí siempre será una imagen
imborrable cuando el prestigioso profesor, poeta y ensayista Dr. Roberto
Fernández Retamar, en una demostración de cubanía, daba el
brazo a la impar "ballerina" Sonia Calero y juntos
bailaban, no por estilizado y elegante menos sabroso, un típico son interpretado
por un conjunto tradicional, ante las estentóreas carcajadas de aprobación
del bardo mulato Nicolás Guillén.
A mí me encanta bailar y, sin ser un modelo, me
parece que no lo hago muy mal.
- ¿Y dicen "qué bolá", "mami" o "asere"?
Pues, sí asere. Según el momento,
el lugar y el ambiente, y cada cual a su manera. Pero monina,
esas y otras expresiones populares forman parte de mi tierra, de la "jerga" de
los cubanos y su "norma especial" del castellano. ¿Me copias?
- Dígame una playa especial
para unas vacaciones tranquilas
La del que llaman "Rincón Francés" en
Varadero. Eso sí, en invierno o primavera.
- En 2002, el 70% de los
visitantes de Cuba pasó por La Habana Vieja; ¿quién dijo "sólo turismo
de playa"?
Un trabajo de recuperación en todos los órdenes,
durante más de tres décadas sostenidamente, comienza
a dar resultados tan positivos.
Por las condiciones geográficas, resulta fácil
en sólo una semana disfrutar de playa, senderismo y de diversas formas
de entretenimiento culto en la ciudad. Entre La Habana y el principal polo
de sol y playa (Varadero) hay sólo hora y media por autopista.
- ¿Qué lugares de La Habana,
fuera de los más conocidos, son fundamentales para el viajero culto?
En el centro histórico, la estación
de ferrocarril, el tramo en pie de la vieja
muralla, la casa natal de Martí,
y las nuevas y renovadas instalaciones del Museo de Bellas
Artes.
Sugeriría incursionar fuera del casco antiguo:
cruzar en lancha la bahía hasta el pueblo de Regla,
con el sntuario de la Vírgen negra, su parque de "La Mandarria", monumento
al trabajo (con una jugosa anécdota alrededor de las dimensiones del falo
o "mandarria" de la escultura), o el de Casablanca,
con su mirador junto al monumental Cristo de La Habana. Ir por carrtera
a la antiquísima villa de Guanabacoa, y visitar su
famoso Museo Antropológico, o a San Francisco de Paula,
con la casa-museo de Hemingway.
En el Vedado, entrar en el Hotel Habana
Libre (donde se encuentran obras de artistas de la vanguardia
cubana del XX), en el Aula Magna de la Universidad
o en el espléndido Museo Napoleónico. Caminar
por la Calzada de Jesús del Monte, inmortalizada
por el poeta Eliseo Diego.
Recorrer el parque, los alrededores y visitar
el vestíbulo del Teatro Auditorio, escenario
de la novela "El acoso" de Carpentier. Viajar hasta la calle 12 en su cruce
con Línea y Calzada, donde quedan restos de la que fuera residencia
de Dulce María Loynaz y escenario de su novela "Jardín". Subir
por 12 hasta 23, junto al monumental Cementerio, donde
en manifestación pública se declaró el carácter socialista de la Revolución,
y tomarse un café en esa famosa esquina de la
muerte y de los encendidos debates de béisbol.
- ¿Y de Santiago?
La sede del Museo del Carnaval,
la de alguna de sus comparsas y la Sala de Conciertos... Visitar la casa
del poeta Heredia, y el típico café de "La
Isabelica". Recorrer el puerto,que tan pocas veces se hace.
Entrar en la casa de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, típicamente
colonial... ¡Ah!, y la Sala de Conciertos "Dolores", una
joyita de excelente acústica.
- Si me quisiera retirar
a un pueblo, ¿Gibara, Baracoa o Puetro Padre?
Cualquiera vale. Gibara tiene el encanto de
la ciudad venida a menos por condiciones históricas, y su mar abierto al
norte. Baracoa, el ser la primera villa fundada
por los españoles en el XVI, y su famosísima "Cruz de la Parra". Además,
uno de sus hostales perteneció a "la rusa", quien sirviera de inspiración
a Carpentier para el personaje de Vera de su "Consagración de la primavera".
- La Plaza de San Juan de
Dios, en Camagüey: irregular, especialísima, ¿la más bonita del país?
Esa plaza y esa ciudad están entre los
núcleos urbanos más originales de Cuba. El centro histórico de Camagüey,
con el laberinto de sus callejuelas circulares de
ciudad mediterránea, constituye un gusto para viajeros curiosos; se trata
de la ciudad de Gertrudis Gómez de Avellaneda, la divina "Tula", cubana
del parnaso literario español y de Nicolás Guillén.
- Salas de teatro con
encanto, ¿el Terry o el Sauto?
¿Por qué dos? Yo incluiría el "Milanés", joya
de Pinar del Río, y el Gran Teatro de La
Habana, que alberga en su seno la prestigiosa sala del Teatro Tacón del
siglo XIX. En cuanto al Sauto, en Matanzas, posee en sus sótanos la maquinaria
que (movida a mano esclava) permitía en el XIX transformar su patio de
butacas en salón de baile. El Terry, de Cienfuegos, es una excelente obra
de restauración y acústica.
- Ud. es y ejerce de habanero; ¿su
bar favorito para charlar y tomar un trago por el día?
Cualquiera de los del entramado de la calle de
los Oficios a la del Obispo, o junto a la Avenida del Puerto, con frescor
y sombra naturales, de ser posible.
- ¿Y por la noche?
Nada mejor que la vista del mar
desde el bar encristalado que se encuentra en el tope de "La
torre", donde se desarrolla mi cuento "Mientras llega la
noche", o el espléndido balcón de "El Turquino" en
el Habana Libre. Para más tarde, el "Pico Blanco" en
el St. John's, cualquiera de los del Malecón,
los situados al aire libre en la Avenida del Puerto y,
especialmente, los de la Fortaleza de la Cabaña,
al otro lado de la bahía y con la ciudad vieja a sus pies.
- Los cubanos destacan, ¿el
mestizaje racial enriquece a los pueblos?
Según la genética el cruce de especies y de variedades
fortalece los individuos resultantes y favorece sus
características. En el caso de los pueblos, a este factor se sobrepone
el enriquecimiento que otorga el mestizaje cultural.
- Herencias: la española,
Changó, los vecinos del norte. ¿Cual está más presente?
Todas lo están. El idioma es el castellano; pero
un castellano peculiar, con su propia norma, depositario de bellas y antiguas
formas del habla original, fonéticamente suavizado por el clima, la geografía
y el resto de lenguas subyacentes.
Lo esbozado anteriormente sobre la obra de Ignacio
Cervantes me parece muy sintomático. También el factor social, sea la presencia
estadounidense desde mediados del XIX o la eslava (de Rusia y otros paises
del este) en las últimas décadas del XX. Creo que lo más importante es
el resultado obtenido con ese capital tan variable. O como el paradigma
establecido por Fernando Ortiz: un ajiaco. Pero
no por la diversidad de aportes, congelados en un momento dado, sino por
la permanente cocción de todo lo que se incorpora
al fuego. Eso es lo cubano.
- ¿Por qué Cuba es un país
tan seguro?
Por voluntad de los cubanos en constituir una
nueva escala de valores e instruir en ella a
todos los ciudadanos. Eso, y el cumplimiento de los respectivos deberes,
eslo que nos hace un país cada vez más seguro. Para nosotros y para todo
quien nos visite.
- ¿Congrí o arroz con frijoles?
Ahora sí es posible elegir: arroz
blanco y frijoles negros.
- En béisbol, ¿Industriales
o Santiago?
Cuando muy joven fui (pese a la tradición familiar) "almendarista", frente
a los "habanistas". Después, cuando cambiaron los equipos y sus nombres,
no me sentí atraído especialmente por ninguno. Supongo que, por razones
obvias, debía ser de Industriales. Pero hay cosas
del corazón que la razón desconoce. Y ya no soy de ningún equipo beisbolero.